Dimitar Ivanov Georgiev — Abogado
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Derecho societario y secretaría

El libro de actas no es un trámite: por qué hay que llevarlo al día

Muchas sociedades pequeñas celebran sus juntas con normalidad, pero dejan la redacción y firma del acta para "cuando haya tiempo", y ese tiempo a veces no llega nunca. El resultado es un libro de actas con huecos que, mientras todo va bien, no genera ningún problema visible.

Cuándo se nota el problema

Se nota cuando hace falta acreditar un acuerdo ante un banco, un inversor, o el propio Registro Mercantil: sin el acta correspondiente, ese acuerdo —una ampliación de capital, un cambio de administrador, la aprobación de unas cuentas— es difícil de probar, aunque se tomara correctamente en su momento.

Qué exige la ley, en realidad

La Ley de Sociedades de Capital exige que las actas se transcriban al libro correspondiente, en papel o de forma electrónica legalizada, dentro de los plazos que marca el reglamento del Registro Mercantil. No es un requisito estético: sin esa transcripción, el acuerdo existe pero es mucho más difícil de acreditar frente a terceros.

Poner al día un libro de actas atrasado es, casi siempre, más sencillo de lo que parece cuando se aborda de una vez, en vez de ir arrastrando el retraso junta tras junta.

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